Por el trámite del partido no le hacía falta una previa cargada de polémica como la tuvo. Ya de por si el empate -sí “el empate”- fue emocionante. Cuatro goles, lluvia intensísima que caía en la ciudad de Salvador y que inundaba el campo de juego, una atajada clave fueron los condimentos del 2-2 entre Bahía e Independiente en Brasil por la tercera fecha de la Copa Sudamericana. Jonathan Carlos Herrera y Alan Velasco pusieron adelante a “El Rojo”, Taciano y Luiz Otávio le dieron la igualdad a los brasileños.
La figura del partido fue Sebastián Sosa, el arquero de Independiente, que atajó un penal a cuatro minutos del final. Gilberto Oliveira Souza Júnior con una ejecución muy tímida, le facilitó la tarea al uruguayo.
La actitud y el planteo del juego ya era aguerrido cuando Independiente estaba adelante en el marcador y lo fue más todavía cuando los brasileños empataron. No es llamativo que Independiente se haya aferrado tanto a cualquiera de los dos resultados que permitían sumar puntos. Mucho tuvo que ver lo que pasó desde que la delegación partió de Buenos Aires hasta el pitazo final en el estadio “Metropolitano Roberto Santos”. Fue una odisea porque los de Avellaneda tuvieron que encarar el partido del Grupo B en el que se mantienen invictos y líderes con ocho jugadores menos y sin entrenador. Las autoridades brasileñas no le permitieron el ingreso a los futbolistas que dieron positivo en el test de coronavirus (foto de arriba) aunque ya estaban de alta. En ese grupo, mientras aguardaban el regreso al país, se produjeron incidentes con la policía local. Además, el partido estuvo en duda. Luego de las gestiones de la dirigencia de Independiente, la Conmebol -que había reprogramado el encuentro para hoy- destrabó la situación. Por eso es que el empate se festejó como un triunfo en un partido que Independiente ya perdía antes de que comenzara.